Ni son todas las que están ni están todas las que son.



El ejercicio de la brujería en el siglo XXI es un tema recurrente en Radio Brujas y es conveniente de cuando en cuando retomarlo, la palabra “Bruja” sufre como pocas un estigma social porque se confunden a veces de mala fe los términos bruja y hechicera, y donde para colmo de confusiones como si fueran pocos los líos dependiendo de los países así tiene una un sentido negativo o la otra.
También la propia Biblia de los católicos y cristianos tergiversa los términos y allí donde interesa se usa en un sentido o en otro indistintamente “bruja” o “hechicera”, y también allí donde interesa los protagonistas bíblicos, reyes en ocasiones, consultan brujas como un aval de calidad, y en otras ocasiones se declaran malditas. Tal es el caso de la Hechicera de Endor, o la Bruja de Endor según y dependiendo que cuerpo o texto bíblico lo mencione, pero una vez más vemos la mano del patriarcado porque si quien ejerce la adivinación y la profecía es mujer se asocia inmediatamente a lo diabólico, pero si quien adivina los sueños (José y el faraón) o quien es profeta es hombre inmediatamente queda santificado. (No olvidemos que el cristianismo como religión es heredera del judaísmo).
Para no perdernos en las palabras y para que los árboles no nos dejen de ver el bosque las diferencias están tan claras como las que existen en la llamada “Alta Magia” con la superchería, esta existe desde los tiempos en que existe la primera, dependiendo de los países y la llamada “brujería geográfica” y donde en cada zona y país tiene distintos sentidos en España encontramos en Galicia las míticas Meigas, las Sorguiñas en Asturias o la Bruixa de los vascos.
Siempre y en cada zona geográfica o parte del mundo existe una división clara entre mujeres que gustan de fastidiar la vida de los vecinos con distintas artes o mañas (que no pasan necesariamente por la práctica de la superchería) y otras que desde tiempos inmemoriales practican la llamada “vieja religión” de modo atávico sintiendo vínculos íntimos con la Luna, suelen ser mayoría y es lo que llamamos “Bruja en solitario”.
Estas difícilmente van a perder tiempo en desear algún tipo de mal en su comunidad, desde antaño solían ser mujeres muy independientes de gran personalidad y muy alejadas de la mediocridad, y en los tiempos que no existía la figura del médico rural ellas eran las únicas médicos rurales, al igual que la figura del hombre, pero la magia (-k) masculina ya tratada en otro artículo es de sentido muy distinta. Motivo por el que existieron temidas y estigmatizadas por el patriarcado y las religiones patriarcales.  Aunque parezca mentira desde Radio Brujas siempre recomendamos a Brujas de determinados países y zonas geográficas que lleven en secreto su credo y religión, especialmente en las zonas rurales, porque sabemos que si en una pequeña comunidad por ejemplo toca un fabuloso premio de lotería nadie va a señalar a la bruja y lo bueno de contar con un ser mágico entre ellos, pero a cambio si surge una epidemia no van a faltar las voces delatoras e inquisitoriales.
Especialmente la religión y los grandes medios de comunicación contribuyen a propagar la superchería en distintos espectáculos de estos que se llaman a sí mismos “documentales” o “periodismo” mostrando pobres mujeres u hombres mediocres como ejemplo de brujería, pero a nadie se le ocurre por ejemplo tildar y etiquetar de “Bruja” (en este contexto de maldición) a una diputada que falsificó sus notas y trabajos universitarios. Alcanza tanto el estigma de la palabra que en un reciente y lamentable caso de asesinato sobre un pobre niño que nos provocó a todos las peores nauseas una emocionada y emotiva carta dio la vuelta al país con el resumen “El niño ha ganado sobre la bruja”.
Sinceramente creo que considerar “bruja”  a una criminal es parte del desconocimiento, muchos días estuve temiendo y pensando que solo faltaba que a la criminal mentada le encontrara la policía algunos elementos típicos de la gente que practica la superchería para que se desatara de nuevo la caza de brujas. Pero siempre ha existido la doble moral, las clases dirigentes, monarquías del pasado (y presente), consultaban brujas o practicaban la brujería, el propio Vaticano tenía “astrólogo de corte” hasta comienzos del siglo XX y se ha dedicado tradicionalmente a traducir los considerados grandes grimorios de la brujería, e incluso los grandes inquisidores solo buscaban entre la pobreza en Europa.
Ni todas las brujas son videntes, ni poseen dones sobrenaturales, ni envenenan el agua, ni las personas que padecen delirios y transtornos de la personalidad son Brujas (o Druidas, Chamanes, etc) como digo hay más Brujas de lo que sospechamos, y desde antaño Bruja solo significa “Mujer de la sabiduría”, cuando una adolescente en la oscuridad escribe el nombre de su amado en un lazo de tela roja y se concentra con todas sus energías dedicada a recitar mentalmente “Llámame” está haciendo un ritual de Alta Magia sin proponérselo, de forma atávica, sin que nadie le haya enseñado ¿dónde lo aprendió?. Sin embargo desde la Edad Media textos como “Malleus malificarum” (Martillo de Brujas, siglo XV) se han tomado como la perfecta guía del inquisidor y nunca he leído en mi vida mayor concentración de estupideces, baste decir su redactor principal fue ejecutado por estafador y con el mismo método que el proponía, lanzar la bruja al agua atada y si flotaba era culpable, si se hundía inocente, solo que el inquisidor se hundió y dejó a sus vecinos mucho más tranquilos al saber que desde la muerte era inocente.
Pero existe una frontera clara entre la brujería y la superchería, esta última ni siquiera está asociada a la llamada “Baja Magia” porque existe unida a cierto folklore, la superchería solo es parte de la superstición y la ignorancia. También en el siglo XXI muchas empresas por políticas de verdadera inconsciencia se dedican a envenenar el agua y nadie las acusa de brujería, especialmente si tienen mucho mucho dinero. El Chamán tradicionalmente siempre ha sido en traductor del lenguje de los dioses a los hombres, idéntica voz en mujeres, y como digo depende de cada zona y parte del mundo tendrá un sentido u otro, pero es más cierto que no todas las mujeres u hombres, amargados y enfermos de resentimiento, son brujas. Conceptuar la vida desde este punto de vista solo resulta de pretender hacer de Walt Disney y cierta literatura infantil un texto de metafísica ¿ha pensado ya Disney en plantear de monstruo y ogro para niños alguno de los muchos obispos o curas pederastas?.
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