Breve historia de la investigación parapsicológica en España.


En la década de los años 70 se constituye en España la primera asociación de parapsicología aun bajo la dictadura, siendo su primer presidente Germán de Argumosa, su primer congreso no podemos decir que fue glorioso porque en la peor de las “catástrofes” presentaron el timo de los “cirujanos filipinos” como auténtico. Aun tendrían que caminar muchos pasos en un país bajo la censura y donde para colmo la iglesia católica tenía un tremendo poder e influencia.
Paralélamente en esa época aparece en televisión el malogrado doctor Jimenez del Oso, médico psiquiatra que ha sido el gran difusor de la parapsicología y el conocimiento del llamado “mundo oculto” en España llegando incluso a crear escuela por su rigor y seriedad de contenidos. Poco antes de morir confesaría en una entrevista que en los tiempos que comenzó en la primitiva televisión española el obispado de Madrid hizo muchas presiones para que censuraran y cortaran drásticamente sus apariciones.
Extraña y paradójicamente uno de los grandes investigadores españoles ha sido el jesuita padre Pilón y su equipo, formado por mujeres beatas, no olvidemos que uno de los mayores expertos actuales en paganismo, neo paganismo, ciencias ocultas existen dentro del propio Vaticano, no es porque especialmente muestren un serio interés por el mundo de lo oculto sino porque hay quienes dicen que solo por un puro problema de clientelismo por el que no desean que se le vacien las iglesias y les ocurra como con los “bon hommes” en el siglo XII o la “herejía de los cátaros”.
A estos nombres habría que añadir otros como el profesor Darbó, o Pedro Amorós, quien durante muchos años ha ostentado la presidencia no exenta de polémica. Y es que baste saber que es durante la propia dictadura que la autoridad obliga al propio Germán de Argumosa (confesaría antes de morir) a desmentir el mayor fenómeno conocido de teleplastia ocurrido en la localidad andaluza de Belmez de la Moraleda “las caras de Belmez”. Fenómeno constatado como cierto por numerosos investigadores internacionales y al que la dictadura pretende ocultar.
Con estos comienzos tan lastimosos como torpes y donde se certifican fraudes como auténticos y donde se obliga a desmentir fenomenología paranormal como dudosa, inicia oficialmente la parapsicología en España, con la excepción meritoria del llorado profesor Jimenez del Oso. Hasta últimos del siglo XX existían distintos investigadores pero con más timidez que empeño científico que por ejemplo sentían interés por las corrientes espíritas sin alcanzar el grado de los británicos y contagiados como moda por estos, y especialmente de corte capitalino en Madrid.

La investigación parapsicológica en España ha ocurrido bajo el yugo de la Iglesia y el temido Santo Oficio (Inquisición) hasta el siglo XIX donde oficialmente desaparece y donde paradójicamente parecía monopolio en exclusiva de la misma Iglesia. Excepciones meritorias como el matemático valenciano Gerónimo Cortés del siglo XVII que idea “El lunario perpetuo” especie de vaticinio general o el antropólogo vasco Julio Caro Baroja, pero son estudios a título personal y no podríamos incluirlo como investigación de lo paranormal y tampoco de sociedad o grupo alguno. Resumiendo, la península ibérica, España y Portugal en cuanto a estos temas cabalga como en otros a la cola de Europa.

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