La gran planta mágica



Viscum Album, Muérdago. Se trata de la planta reina del druidismo, de profundas raices mágicas y medicinales celtas en el norte de Europa.
Para algunos solo es una planta parasitaria que crece en las ramas de los árboles, principalmente el roble y la encina, de dos variedades distintas, las de bayas rojas y las de bayas blancas con el paso del tiempo se perdió la distinción de su uso que es bien diferente.
Recolectado adecuadamente debía ser cortado en luna nueva o al sexto día de la luna con una hoz de oro, ya que el hierro se desaconseja tanto por sentidos mágicos como por sentidos de farmacología (acidifica las disoluciones) o bien con un cuchillo de silex o pedernal, era la gran planta policresto del druidismo no solo en fitoterapia (tensión alta, fertilidad y toda una serie de patologías complejas) sino como capacidad mágica era la planta ideal para bajar al inframundo complétamente a salvo.
En el mundo antiguo además de antídoto contra venenos el muérdago que crecía en robles y encinas (árboles mágicos) quemado era la ofrenda del cazador hacia los animales sacrificados en la caza por necesidad del alimento y para cuidarse de la rabia de sus espíritus, si algunas personas pudieran creer que se trata de una superstición con más sentido infantil que otra cosa le baste saber que en España en gobiernos pasados y presentes la caza mayor, especialmente la del ciervo, goza de mucha popularidad entre ciertos dirigentes que hoy cayeron en la profunda desgracia, o sin ir más lejos si conocen a algún cazador de caza mayor hablando con él se darán cuenta de lo que digo, o sin ir más lejos el propio y anterior rey de España con el famoso y penoso suceso de la caza de elefantes.
En ciertas publicaciones "infantiles" (que leemos los adultos encantados) como el genial comic francés "Asterix y Obelix" podemos encontrar el personaje del druida con su pequeña hoz de oro en ocasiones. Hay que significar que el sentido del druidismo en Francia fue muy distinto al de Inglaterra, y a su vez del norte de España, Galicia, donde existieron en tiempos remotos anteriores a la romanización. Roma proscribió y persiguió a los druidas con especial esfuerzo no tanto por sus prácticas mágicas sino por su influencia política, y donde se llenó a la población de todos los bulos inimaginables tal que sacrificaban seres humanos y la romanización les liberaba de tales abominaciones cuando en realidad sabemos que las únicas barbaridades procedían de Roma.
Aun hoy en muchos países como Estados Unidos existe la costumbre y creencia heredada del mundo celta por la que si besas a quien amas debajo del muérdago el lazo de amor permanecerá toda esta vida.
En España el uso de esta planta mágica llena de capacidades se desconoce y forma parte de un conocimiento perdido y relegado al ámbito rural de Galicia, y su equivalente como policresto y no menos poderoso sería el romero. Aunque de muy distinta naturaleza y uso son los dos grandes policrestos de la magia, el romero especialmente conocido y aplicado por la magia especialmente de los gitanos antiguos se conoce hasta el paroxismo en algunas regiones y sus aplicaciones igualmente resultan milagrosas, pero no nos sirve o al menos que yo sepa, como escudo y talismán en las incursiones al inframundo, y donde según la creencia druídica milenaria podríamos perder el alma sin la protección adecuada, lo que se traduce en profano como volvernos locos de remate. 
Excepciones al margen de la sabiduría milenaria de Al Andalus, Andalucía, sobre la costumbre celta un amigo astrólogo opinaba que si una chica se dejaba besar bajo el muérdago no se necesitaba capacidad mágica alguna distinta de la del simple beso que es cierto que encierra una potencia y capacidad espiritual insólita, y que por lo tanto la besaras bajo el muérdago o la planta de pepinos solo en la voluntad de los amantes existía su deseo de trascender y durar, que darle tamaña responsabilidad a la Magia era parte de la tesis irresponsable que suele acompañar mucho a magos y brujas.
Como quiera esta simpática anécdota solo nos demuestra los caminos distintos del druidismo en el norte de Europa a los de Al Andalus en el sur, no menos intensos.

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